Entrevista con el especialista en agua François Muenger
Entrevista con François Muenger, Jefe de la división Iniciativas Agua de la COSUDE tras la publicación del informe Blue Peace : Rethinking Middle East Water.
1° ¿Cuál es la situación actual de los recursos hídricos de la región?
El sector del agua sufre presiones de una gran intensidad debido principalmente al cambio
climático y al crecimiento demográfico. Cinco países citados en el informe se encuentran en una situación de escasez (menos de 1000m3 de agua disponible por persona y por año) o de estrés hídrico
(menos de 1700m3).
Además, el caudal de los ríos de la mayor parte de los países mencionados en el estudio se ha empobrecido de 50% a 90% entre 1960 y 2010. El Jordán, por ejemplo, sólo llega intermitentemente hasta el
mar Muerto. De hecho, el conjunto de los países de la región consideran el déficit de agua como una cuestión de seguridad nacional exactamente igual que el petróleo. No obstante, a diferencia de este
último, no existe otra alternativa al agua.
La gestión de las aguas transfronterizas es por lo tanto un tema eminentemente estratégico y una gran apuesta geopolítica. Esta realidad fuerza a llevar a cabo enfoques mucho más sutiles sobre las
temáticas relacionadas con los datos, la gobernanza o las negociaciones sobre las cuencas transfronterizas.
Para la mayoría de la población que vive en la región se trata de una cuestión de supervivencia. El acceso a las capas freáticas resulta cada vez más difícil y la calidad del agua se deteriora a causa de la sobreexplotación y de los diferentes tipos de contaminación.
3° De las diez recomendaciones establecidas por el Strategic Forsight Group, ¿cuáles han generado mayores esperanzas en Usted?
La combinación de las recomendaciones de envergadura política y las que proclaman la puesta en marcha de proyectos concretos sobre el terreno. Pienso en primer lugar en la primera recomendación: la creación de un Consejo de Cooperación política del Agua en Oriente Medio. Incluso si ya existen en Oriente Medio diversas instituciones y organizaciones que tienden a una mejor cooperación técnica y académica, el establecimiento de este Consejo supondría uun gran paso adelante. Este hecho demostraría que los líderes políticos de la región se han dado cuenta de la gravedad de la situación y tienen la intención de dar una respuesta coordinada a nivel político. Este Consejo podría ser la base de una diplomacia azul: en dos palabras, elaboraría algunos enfoques y prinicipios supranacionales de seguimiento de los recursos y de la gestión del agua. El Consejo facilitaría la identificación y la implementación de proyectos eficaces y sostenibles.